“Creo que, pese a l. a. gran presencia de Mandela en l. a. escena internacional, aún queda mucho por decir sobre el hombre, l. a. calidad de su liderazgo y el legado que deja al mundo.  Mi esperanza es que los lectores de este libro se lleven una suggestion más profunda de Mandela como personality y de porqué ha sido l. a. figura ethical y política más importante de nuestra época”. —John Carlin
 
Entre el eleven de febrero de 1990 y el 10 de mayo de 1994, Nelson Mandela pasó de ser el prisionero político más famoso del mundo a presidente de su país. Fueron cuatro años acelerados y fascinantes que dieron l. a. talla humana y política de un líder excepcional. John Carlin, observador privilegiado de esa etapa, traza un emocionante retrato de Mandela en el que demuestra que se puede ser un gran líder político sin dejar de ser una gran character, y que los angeles reconciliación y l. a. convivencia son no sólo deseables sino posibles incluso en las circunstancias más difíciles.
 

Show description

Read or Download La Sonrisa de Mandela PDF

Similar Biography books

Coolidge

Amity Shlaes, writer of The Forgotten guy, provides an excellent and provocative reexamination of America’s 30th president, Calvin Coolidge, and the last decade of unprecedented progress that the state loved less than his management. during this riveting biography, Shlaes lines Coolidge’s unbelievable upward push from a tiny city in New England to a formative years so unpopular he was once close out of faculty fraternities at Amherst collage up via Massachusetts politics.

Louis van Gaal: The Biography

The 1st definitive insider biography of the recent Manchester United supervisor So who's Louis van Gaal? An rigid ex-PE instructor who basically is familiar with the way to act like a dictator, or a football visionary that has made him one of many maximum ever eu managers? anyplace he has long past, van Gaal has been accused of being a domineering disciplinarian and a keep an eye on freak.

Edmund Spenser: A Life

Edmund Spenser's leading edge poetic works have a crucial position within the canon of English literature. but he's remembered as a morally wrong, self-interested sycophant; complicit in England's ruthless colonisation of eire; in Karl Marx's phrases, 'Elizabeth's arse-kissing poet'-- a guy at the make who aspired to be at court docket and who used to be ready to use the Irish to get what he sought after.

Additional resources for La Sonrisa de Mandela

Show sample text content

Los hombres del Inkatha estaban de un humor festivo, insultaban a los muchachos y fanfarroneaban diciendo que pronto les echarían el guante. Supliqué al policía de raza blanca que estaba al mando que no entregara aquellos chicos a los hombres de Inkatha. Me contestó que no pensaba hacerlo, pero por si acaso me acerqué a los cuatro jóvenes cuando no me veía y metí los angeles cabeza en el estrecho y oscuro vehículo blindado para que me dieran sus nombres y direcciones. Mi intención period comprobar después si el policía había cumplido su palabra, pero no conseguí nada porque los dientes les castañeteaban de miedo con tanta fuerza que eran incapaces de hablar. Siempre me he preguntado qué fue de ellos. Soli y Llewellyn lograron sobrevivir por los pelos a su pesadilla. Soli me contó que cuando oscureció llegó al albergue un individuo en una bicicleta de cuyo manillar colgaba una gran bolsa de lona azul. �Unos diez tíos se pusieron en fila y cada uno de ellos cogió una pistola de los angeles bolsa. Luego nos llevaron a empujones fuera del albergue y nos alinearon como si fuéramos a participar en una carrera. Alguien gritó “¡corred! ” y empezaron a disparar. » Simon y Aubrey murieron abatidos en el acto. Llewellyn, con un tiro en el hombro, corridoró refugio en una casa a casi un kilómetro de distancia. Soli, sangrando por su herida en los angeles nalga, corrió los siete kilómetros que lo separaban de su casa. Según me confesaron, no eran del ANC cuando los atacaron, pero pensaban afiliarse. El Inkatha period el enemigo y deseaban vengar a sus compañeros. �Esperaré mi oportunidad y mataré a esa gente», me dijo Soli. No volví a ver a Soli ni a Llewellyn. Nunca supe si habían sido asesinos o asesinados o si, a pesar de sus palabras, se habían marchado de casa en busca de una vida más tranquila. Su historia, por triste y desgarradora que fuera, period de lo más frecuente en aquella época. Para mí, escuchar relatos parecidos en los guetos de Johanesburgo —en Katlehong, Soweto, Thokoza, Vooslorus, Alexandra, Tembisa y Sabokeng— se convirtió prácticamente en una cuestión rutinaria. El modelo siempre period el mismo: los hombres del Inkatha que vivían en los albergues atacaban a los jóvenes de las casas vecinas a quienes creían —acertadamente en l. a. mayoría de los casos— miembros del ANC. Los jóvenes que sobrevivían juraban organizarse y contraatacar. A pesar de los angeles gravedad de los angeles provocación, Mandela hizo todo lo posible para persuadirlos de que no respondieran. Los asesinatos de los hombres del Inkatha fueron los últimos y más brutales crímenes que su pueblo tuvo que soportar durante el apartheid. Su hercúlea misión fue desviar l. a. corriente negra de odio y frustración que clamaba venganza y encauzarla hacia el remanso de los angeles reconciliación y l. a. paz. Para empezar, aquello no period una cuestión ethical para Mandela. No se trataba de poner los angeles otra mejilla porque así lo ordenaban los cielos. El pensamiento de Mandela estaba gobernado por una fría lógica política: si al ultimate se imponían las represalias, el resultado no podía ser otro que una guerra civil en l. a. que toda los angeles población se vería obligada a tomar partido por un bando u otro.

Rated 4.26 of 5 – based on 4 votes